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Desempleo en Costa Rica: La relación salud mental-seguridad financiera

Por Emanuel Rodríguez Monge

El desempleo representa un desafío económico y social que influye en la seguridad financiera y el bienestar de los individuos. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el desempleo se presenta cuando una persona capaz y dispuesta a trabajar no consigue un empleo remunerado (OIT, 2024). En Costa Rica, esta problemática constituye un reto importante por sus repercusiones en la economía, el consumo y el bienestar de la población. Aparte de las repercusiones económicas, la ausencia de trabajo puede causar efectos adversos en la salud mental, como angustia, perdida de autoestima, nerviosismo e inseguridad, por la presión económica y la imposibilidad de cubrir necesidades esenciales. Debido a esto, la conexión entre el desempleo, la economía y la salud mental se ha transformado en un asunto importante en el estudio social y económico del país.

Aunque Costa Rica no presenta una de las tasas de desempleo más altas de América Latina, sí mantiene cifras superiores a varios países de Centroamérica. Según datos del Banco Mundial, en 2025 Costa Rica registró una tasa de desempleo cercana al 7%, mientras que Guatemala presentó aproximadamente un 2% y Nicaragua cerca de un 3%. Estos datos reflejan que, a pesar de la estabilidad económica relativa del país, el desempleo continúa siendo una problemática importante que afecta la economía y el bienestar de la población.

Con base en esto, se tiene que, el desempleo impacta de manera significativa la economía costarricense, ya que restringe la capacidad de gasto de las familias y disminuye la seguridad financiera de numerosos individuos. Al perder su trabajo, una persona sufre una reducción de ingresos y enfrenta mayores dificultades para satisfacer necesidades básicas como comida, vivienda o educación. Asimismo, el desempleo puede generar un aumento del trabajo informal, donde los individuos laboran sin seguridad laboral ni beneficios sociales.

Por otro lado, cuando un individuo posee ingresos reducidos o nulos, su poder adquisitivo se ve comprometido, por lo que aporta menos al mercado como consumidor. Esto, tratándose de una parte significativa de la población, llega a afectar de manera generalizada al PIB, y al progreso comercial de la sociedad costarricense.

De igual manera, el desempleo produce efectos tanto económicos como psicológicos. La tensión económica y la falta de claridad sobre el futuro pueden influir en la salud mental de los individuos, generando estrés, ansiedad y sensaciones de frustración. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desempleo constituye uno de los factores sociales que pueden impactar de manera adversa el bienestar emocional y elevar la probabilidad de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión (OMS, 2022). En Costa Rica, estas circunstancias impactan especialmente a quienes enfrentan extensos intervalos sin trabajo o dependencia económica familiar, evidenciando la conexión entre estabilidad financiera y salud mental.

En fin, a modo de conclusión, se tiene que el desempleo constituye una de las principales problemáticas económicas y sociales en Costa Rica, por las diversas repercusiones que ocasiona en la salud mental y en la estabilidad financiera de la población. La escasez de trabajo restringe los ingresos de las personas, disminuye el gasto e incrementa la dependencia económica en los hogares, impactando de manera directa el crecimiento y la estabilidad financiera del país. Asimismo, el desempleo provoca situaciones de informalidad en el trabajo y de inestabilidad financiera que obstaculizan el crecimiento personal y profesional de numerosas personas. De manera similar, esta cuestión genera un impacto emocional y psicológico significativo. La presión financiera debido a la ausencia de ingresos puede ocasionar estrés, ansiedad, frustración e incertidumbre sobre el futuro. En numerosas ocasiones, los individuos sin trabajo sienten una sensación de inutilidad y ansiedad continua por no poder cubrir sus necesidades fundamentales o lograr una seguridad financiera. Esto evidencia que la economía y la salud mental tienen una conexión significativa, puesto que los problemas económicos afectan directamente el bienestar emocional de la gente.

Desde mi perspectiva, considero que el desempleo no debe ser visto solo como un problema económico, sino también como una circunstancia que impacta considerablemente la calidad de vida de los individuos. Pienso que a menudo se ignora el efecto emocional que genera la falta de estabilidad en el empleo, sobre todo en una sociedad donde el trabajo simboliza seguridad, autonomía y posibilidades de desarrollo. Por esta razón, considero que Costa Rica debe reforzar las oportunidades de empleo, la formación y la ayuda social, para mejorar no solo la economía nacional, sino también el bienestar emocional y la calidad de vida de sus habitantes.

Referencias

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2024). Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2024. CEPAL.

Organización Internacional del Trabajo. (2024). Panorama laboral 2024. Organización Internacional del Trabajo.

Organización Mundial de la Salud. (2022). World mental health report: Transforming mental health for all. OMS.

Banco Mundial. (2025). Tasa de desempleo total (% de la población activa total) (estimación modelada OIT). Banco Mundial.

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Refugio Interno: una invitación a repensar la masculinidad desde las emociones

¿Qué ocurre cuando a los hombres se les enseña a ser fuertes, pero no a reconocer lo que sienten? Esta es una de las preguntas que atraviesa Refugio interno: una guía para hombres que quieren entenderse, sentirse y reconstruirse, de Marlon García Rivera, publicado en 2026 por el Departamento de Investigaciones de la Universidad De La Salle, Costa Rica.

Más que ofrecer respuestas rápidas, el libro propone detenerse a mirar aquello que durante mucho tiempo ha permanecido en silencio: las emociones, los mandatos sobre lo que significa «ser hombre» y los costos de sostener una imagen de fortaleza permanente.

Cuando «aguantar» se convierte en una forma de vida

El punto de partida de Refugio interno está en la experiencia del autor como psicólogo, docente universitario y terapeuta, particularmente en el trabajo con hombres y adolescentes. Desde esa experiencia, García Rivera identifica una situación que se repite: hombres que han aprendido a resolver, sostener y cumplir, pero que no necesariamente han aprendido a detenerse, sentir o pedir ayuda.

La obra cuestiona la idea de que la desconexión emocional sea una característica inherente a los hombres. Por el contrario, plantea que muchas de estas formas de relacionarse con las emociones son aprendizajes construidos socialmente desde la infancia y, precisamente por ello, pueden transformarse.

«Sentir no te hace menos hombre, te hace más consciente», plantea el libro.

Desde esta perspectiva, la fortaleza deja de entenderse únicamente como capacidad para resistir. También puede significar reconocer los propios límites, pedir apoyo y desarrollar herramientas para comprender aquello que sucede en el mundo interno.

Del silencio al lenguaje emocional

Uno de los ejes centrales de la obra es el denominado analfabetismo emocional masculino: la dificultad para identificar, diferenciar y nombrar las emociones.

El libro señala que muchos hombres no carecen de emociones, sino de un lenguaje que les permita comprenderlas y expresarlas. Cuando ese lenguaje no se desarrolla, emociones como la tristeza, el miedo, la soledad o la frustración pueden quedar ocultas detrás del enojo, el silencio, la evasión o incluso determinadas manifestaciones corporales.

Así, aprender a decir «estoy triste», «tengo miedo», «me siento solo» o «necesito ayuda» adquiere una dimensión que va más allá de la comunicación cotidiana: significa comenzar a reconocer la propia experiencia.

El libro aborda también cómo este aprendizaje repercute en las relaciones de pareja, en las amistades y en la posibilidad de construir vínculos emocionalmente significativos. Estar acompañado, plantea el autor, no necesariamente significa sentirse acompañado cuando no existe la posibilidad de compartir aquello que ocurre internamente.

La salud mental detrás de la hiperfuncionalidad

Otro de los aportes de Refugio interno consiste en llamar la atención sobre formas de malestar que pueden pasar inadvertidas porque no siempre parecen una crisis.

El hombre puede continuar trabajando, cumpliendo responsabilidades, produciendo y atendiendo a los demás mientras experimenta cansancio persistente, irritabilidad, desconexión, pérdida de interés o sensación de vacío. El libro denomina este fenómeno agotamiento silencioso y lo relaciona con una acumulación progresiva de emociones y necesidades que no han encontrado un espacio para ser procesadas.

En este contexto, pedir ayuda puede resultar particularmente difícil. Si la autosuficiencia se ha convertido en parte de la identidad, reconocer que se necesita acompañamiento puede sentirse como una contradicción con aquello que se aprendió sobre la masculinidad.

La propuesta del autor no consiste en eliminar la fortaleza, sino en redefinirla: pedir ayuda no implica perder autonomía, sino ampliar los recursos disponibles.

Construir un refugio diferente

El concepto que da nombre al libro aparece como una metáfora para pensar la relación que cada hombre establece consigo mismo.

Un refugio interno construido desde el silencio, la exigencia y la evitación puede convertirse en un espacio de aislamiento. Frente a ello, la obra propone reconstruirlo como un lugar donde las emociones puedan existir sin ser negadas ni juzgadas; un espacio que permita integrar fuerza y sensibilidad.

El recorrido concluye con una idea que resume buena parte de la propuesta: no se trata de dejar de ser fuerte, sino de dejar de sostenerlo todo en soledad.

En ese sentido, Refugio interno no plantea una oposición entre fortaleza y sensibilidad. Propone, más bien, reconocer que ambas pueden coexistir. La fuerza permite sostener; la sensibilidad permite comprender. Integrarlas abre la posibilidad de construir relaciones más conscientes consigo mismo y con los demás.

Una conversación necesaria

Con diez capítulos que recorren desde la construcción social de la masculinidad hasta la salud mental, las relaciones de pareja, las heridas de la crianza, la vulnerabilidad, la responsabilidad emocional y la construcción de un lugar interno seguro, Refugio interno propone una conversación sobre aquello que ocurre cuando las personas aprenden a esconder sus emociones en lugar de comprenderlas.

La obra puede leerse como una invitación a revisar algunos de los mandatos que todavía acompañan la experiencia masculina: «aguantar», «resolver», «no quebrarse» y «poder solo».

Quizá la pregunta que queda después de cerrar el libro no sea cuánto puede soportar un hombre, sino qué ocurre cuando finalmente se permite dejar de hacerlo solo.

Si desea leer el libro, puede descargarlo gratuitamente, desde el siguiente enlace: https://doi.org/10.5281/zenodo.22148669

Sobre el autor

Marlon García Rivera es psicólogo, docente universitario y terapeuta. Cuenta con experiencia en atención clínica privada, acompañamiento psicosocial, intervención en crisis y trabajo con poblaciones en condición de vulnerabilidad. Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en la atención a hombres y adolescentes, abordando temas relacionados con ansiedad, relaciones, autoestima, gestión emocional y masculinidades.

Referencia

García Rivera, M. (2026). Refugio interno: una guía para hombres que quieren entenderse, sentirse y reconstruirse. Departamento de Investigaciones, Universidad De La Salle. https://doi.org/10.5281/zenodo.22148669