¿Qué ocurre cuando a los hombres se les enseña a ser fuertes, pero no a reconocer lo que sienten? Esta es una de las preguntas que atraviesa Refugio interno: una guía para hombres que quieren entenderse, sentirse y reconstruirse, de Marlon García Rivera, publicado en 2026 por el Departamento de Investigaciones de la Universidad De La Salle, Costa Rica.
Más que ofrecer respuestas rápidas, el libro propone detenerse a mirar aquello que durante mucho tiempo ha permanecido en silencio: las emociones, los mandatos sobre lo que significa «ser hombre» y los costos de sostener una imagen de fortaleza permanente.
Cuando «aguantar» se convierte en una forma de vida
El punto de partida de Refugio interno está en la experiencia del autor como psicólogo, docente universitario y terapeuta, particularmente en el trabajo con hombres y adolescentes. Desde esa experiencia, García Rivera identifica una situación que se repite: hombres que han aprendido a resolver, sostener y cumplir, pero que no necesariamente han aprendido a detenerse, sentir o pedir ayuda.
La obra cuestiona la idea de que la desconexión emocional sea una característica inherente a los hombres. Por el contrario, plantea que muchas de estas formas de relacionarse con las emociones son aprendizajes construidos socialmente desde la infancia y, precisamente por ello, pueden transformarse.
«Sentir no te hace menos hombre, te hace más consciente», plantea el libro.
Desde esta perspectiva, la fortaleza deja de entenderse únicamente como capacidad para resistir. También puede significar reconocer los propios límites, pedir apoyo y desarrollar herramientas para comprender aquello que sucede en el mundo interno.
Del silencio al lenguaje emocional
Uno de los ejes centrales de la obra es el denominado analfabetismo emocional masculino: la dificultad para identificar, diferenciar y nombrar las emociones.
El libro señala que muchos hombres no carecen de emociones, sino de un lenguaje que les permita comprenderlas y expresarlas. Cuando ese lenguaje no se desarrolla, emociones como la tristeza, el miedo, la soledad o la frustración pueden quedar ocultas detrás del enojo, el silencio, la evasión o incluso determinadas manifestaciones corporales.
Así, aprender a decir «estoy triste», «tengo miedo», «me siento solo» o «necesito ayuda» adquiere una dimensión que va más allá de la comunicación cotidiana: significa comenzar a reconocer la propia experiencia.
El libro aborda también cómo este aprendizaje repercute en las relaciones de pareja, en las amistades y en la posibilidad de construir vínculos emocionalmente significativos. Estar acompañado, plantea el autor, no necesariamente significa sentirse acompañado cuando no existe la posibilidad de compartir aquello que ocurre internamente.
La salud mental detrás de la hiperfuncionalidad
Otro de los aportes de Refugio interno consiste en llamar la atención sobre formas de malestar que pueden pasar inadvertidas porque no siempre parecen una crisis.
El hombre puede continuar trabajando, cumpliendo responsabilidades, produciendo y atendiendo a los demás mientras experimenta cansancio persistente, irritabilidad, desconexión, pérdida de interés o sensación de vacío. El libro denomina este fenómeno agotamiento silencioso y lo relaciona con una acumulación progresiva de emociones y necesidades que no han encontrado un espacio para ser procesadas.
En este contexto, pedir ayuda puede resultar particularmente difícil. Si la autosuficiencia se ha convertido en parte de la identidad, reconocer que se necesita acompañamiento puede sentirse como una contradicción con aquello que se aprendió sobre la masculinidad.
La propuesta del autor no consiste en eliminar la fortaleza, sino en redefinirla: pedir ayuda no implica perder autonomía, sino ampliar los recursos disponibles.
Construir un refugio diferente
El concepto que da nombre al libro aparece como una metáfora para pensar la relación que cada hombre establece consigo mismo.
Un refugio interno construido desde el silencio, la exigencia y la evitación puede convertirse en un espacio de aislamiento. Frente a ello, la obra propone reconstruirlo como un lugar donde las emociones puedan existir sin ser negadas ni juzgadas; un espacio que permita integrar fuerza y sensibilidad.
El recorrido concluye con una idea que resume buena parte de la propuesta: no se trata de dejar de ser fuerte, sino de dejar de sostenerlo todo en soledad.
En ese sentido, Refugio interno no plantea una oposición entre fortaleza y sensibilidad. Propone, más bien, reconocer que ambas pueden coexistir. La fuerza permite sostener; la sensibilidad permite comprender. Integrarlas abre la posibilidad de construir relaciones más conscientes consigo mismo y con los demás.
Una conversación necesaria
Con diez capítulos que recorren desde la construcción social de la masculinidad hasta la salud mental, las relaciones de pareja, las heridas de la crianza, la vulnerabilidad, la responsabilidad emocional y la construcción de un lugar interno seguro, Refugio interno propone una conversación sobre aquello que ocurre cuando las personas aprenden a esconder sus emociones en lugar de comprenderlas.
La obra puede leerse como una invitación a revisar algunos de los mandatos que todavía acompañan la experiencia masculina: «aguantar», «resolver», «no quebrarse» y «poder solo».
Quizá la pregunta que queda después de cerrar el libro no sea cuánto puede soportar un hombre, sino qué ocurre cuando finalmente se permite dejar de hacerlo solo.
Si desea leer el libro, puede descargarlo gratuitamente, desde el siguiente enlace: https://doi.org/10.5281/zenodo.22148669
Sobre el autor
Marlon García Rivera es psicólogo, docente universitario y terapeuta. Cuenta con experiencia en atención clínica privada, acompañamiento psicosocial, intervención en crisis y trabajo con poblaciones en condición de vulnerabilidad. Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en la atención a hombres y adolescentes, abordando temas relacionados con ansiedad, relaciones, autoestima, gestión emocional y masculinidades.
Referencia
García Rivera, M. (2026). Refugio interno: una guía para hombres que quieren entenderse, sentirse y reconstruirse. Departamento de Investigaciones, Universidad De La Salle. https://doi.org/10.5281/zenodo.22148669
One reply on “Refugio Interno: una invitación a repensar la masculinidad desde las emociones”
La verdad lo que he leído del libro es muy interesante, golpea el pecho y lo sacude, porque uno llega solo y puede sentir que queda más solo luego de leerlo, pero es necesario, es una realidad sana, y manejar la masculinidad sin sentirse menos es importante