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Conociendo el Club de Lectura de la UTN

En la Universidad Técnica Nacional (UTN) existe un espacio que va más allá de lo académico: un lugar donde las historias cobran vida y las personas se conectan a través de la lectura. Hoy, en Un café con Arje, te invitamos a conocer el Club de Lectura de la UTN.

Este club nace en el II cuatrimestre de 2025, gracias a la iniciativa de Guillermo Calvo, de la Biblioteca de Sede Central, quien creó este proyecto con el objetivo de abrir nuevas puertas dentro de la vida universitaria.

 ¿Cuál es la idea del club?

El Club de Lectura tiene propósitos muy claros:

  • Dar a conocer a la comunidad universitaria que la biblioteca no solo ofrece material académico, sino también una amplia variedad de lecturas recreativas. 
  • Generar espacios de socialización, donde la lectura se convierta en un punto de encuentro entre estudiantes. 

Más allá de leer, este espacio permite conocer nuevas personas, compartir opiniones y disfrutar de un hobby que, aunque menos común, sigue siendo profundamente enriquecedor. Además, puede complementarse con otros intereses como el deporte o actividades culturales, formando una experiencia más integral.

Un espacio para encontrarnos

El club busca ser ese lugar donde podemos desconectarnos de la rutina académica, relajarnos y ¿por qué no? encontrarnos entre nosotros mismos y con otros.

Es también una opción recreativa diferente, que cubre otros intereses dentro de la comunidad estudiantil y visibiliza todo lo que la biblioteca tiene para ofrecer.

¿Cómo funciona?

  • Días: miércoles y jueves 
  • Hora: 5:00 p.m. a 6:00 p.m. 
  • Lugar: Salas de estudio grupal dentro de la biblioteca de Sede Central, con posibilidad de hacer encuentros virtuales.
  • Lecturas: Principalmente cuentos 

Además, el club cuenta con una antología digital, lo que facilita el acceso al material y permite mayor alcance y practicidad para los participantes.

¡Una invitación abierta!

El Club de Lectura es más que un grupo: es una invitación a retomar el hábito de leer, a compartir ideas y a construir comunidad.

Si estás buscando una forma distinta de pasar tu tiempo, conocer personas con el mismo gusto por la lectura y descubrir nuevas historias para enriquecer tu experiencia lectora, este espacio es para vos.

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Historias de vida

Tres voces, una memoria: mujeres que sembraron historia

  • Hay vidas que no se cuentan solo con fechas, sino con huellas.
  • Hay nombres que no necesitan una biografía completa para enseñarnos algo esencial.
  • Y hay mujeres que, aunque ya no están, siguen educándonos.

En marzo, cuando la memoria se vuelve semilla, y en el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), propongo sentarnos, como quien comparte un café, a escuchar tres historias que, aunque distintas, se entrelazan en una misma raíz: la dignidad.

Hoy, sus vidas encuentran eco en el presente: la Asamblea Legislativa de nuestro país reconoce su legado, recordándonos que su historia sigue viva en la memoria colectiva.

Francisca, Graciela y Filomena.
Tres mujeres. Tres territorios. Una misma fuerza.

La que defendió con coraje

Desde Cartago, en una Costa Rica muy distinta a la actual, emerge la figura de Francisca “Pancha” Carrasco. En una época donde el lugar de las mujeres estaba claramente limitado, ella decidió no quedarse al margen.

Caminó junto al ejército, acompañó, sostuvo… y también luchó. En medio de la Campaña Nacional, no solo estuvo presente: organizó, cuidó, escribió y mantuvo en pie la moral de quienes defendían la soberanía del país.

Su historia nos deja una pregunta pedagógica poderosa:

¿Qué significa participar cuando todo parece decirte que no te corresponde?

La que abrió puertas invisibles

En San José, entre escenarios, luces y silencios, Graciela Moreno construyó su camino. Su lucha no fue en el campo de batalla, pero sí en un espacio donde también había barreras invisibles.

Desde el corazón cultural del país, apostó por transformar el arte en un derecho accesible. Con el paso del tiempo, convirtió espacios que parecían lejanos en lugares de encuentro, aprendizaje y expresión para muchas personas.

Hay algo profundamente educativo en su legado: entender que la cultura forma, sensibiliza y conecta. Que dirigir también es abrir caminos para que otras personas encuentren su voz.

La que sostuvo la raíz

En Térraba, en la provincia de Puntarenas, creció Filomena Navas, en el seno de su comunidad indígena. Su historia nace del territorio, de la memoria colectiva y del compromiso con su gente.

Su liderazgo se construyó desde la vida cotidiana: defendiendo la tierra, promoviendo el bienestar comunitario y acompañando procesos que fortalecían la identidad y los derechos de su pueblo.

En su caminar hay una enseñanza que trasciende el tiempo:

Educar también es cuidar, resistir y sostener lo que da sentido a una comunidad.

Tres historias que educan

Estas tres mujeres no compartieron época ni contexto, pero sí algo más profundo: la capacidad de actuar cuando era necesario, incluso sin garantías.

Desde una mirada biopedagógica, sus vidas nos invitan a reflexionar:

  • sobre el aprendizaje que nace de la experiencia
  • sobre la identidad que se construye en comunidad
  • y sobre el valor de la acción en contextos adversos

No se trata solo de lo que hicieron, sino de lo que nos enseñan hoy.

Para cerrar, una invitación

Recordarlas no es repetir sus nombres.
Es preguntarnos:

  • ¿Dónde estoy siendo llamada o llamado a participar con valentía?
  • ¿Qué espacios puedo abrir para otras personas?
  • ¿Qué raíces estoy ayudando a sostener?

Porque la historia no es solo pasado. Es también una forma de aprender a vivir el presente. Y tal vez, en ese ejercicio, ellas siguen enseñándonos ¿Qué opinan?

En reconocimiento de quienes abrieron camino, para que otras y otros pudiéramos caminarlo.