{"id":595,"date":"2026-06-17T10:54:52","date_gmt":"2026-06-17T16:54:52","guid":{"rendered":"https:\/\/atomic-temporary-245210161.wpcomstaging.com\/?p=595"},"modified":"2026-06-17T10:54:52","modified_gmt":"2026-06-17T16:54:52","slug":"ausencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=595","title":{"rendered":"Ausencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Autora: Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>ORCID:\u00a0https:\/\/orcid.org\/0009-0005-6079-4214\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Con los rostros semejantes a las hojas de un magazine franc\u00e9s, deste\u00f1idas por el paso del tiempo cuando el color adquiere una palidez suave y \u00e1urea; as\u00ed luc\u00edan las caras de aquellas dulces ancianas, con sus lindos cabellos blanquecinos ce\u00f1idos en una trenza impecablemente elaborada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentadas y apoyadas en el borde de los camastros pod\u00edan contemplarse una a la otra, como dos seres que hab\u00edan aprendido a convivir con la lasitud de los d\u00edas, a quienes la vida parec\u00eda estarles concediendo un tiempo adicional debido a su extraordinaria longevidad, pues Consuelo Rojas ya rondaba los noventa y cuatro a\u00f1os y Olivita Johnson las noventa y seis primaveras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca estuvo entre sus aspiraciones casarse o formar una familia propia; sin embargo, conservaban una serenidad que pocas personas logran alcanzar. Hab\u00edan transitado por la existencia encontrando satisfacci\u00f3n en el servicio a los dem\u00e1s, en las peque\u00f1as labores cotidianas y en la tranquilidad que produce una conciencia en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida se convierte entonces en un invariable transcurrir, donde el panorama se conoce a fuerza de contemplarlo todos los d\u00edas desde la misma ventana; tanto as\u00ed que al cerrar y abrir los ojos permanece all\u00ed la misma pintura del paisaje, et\u00e9reamente perpetuo, como si el tiempo hubiese decidido detenerse una tarde cualquiera, justo cuando comenzaron los dolores, la rigidez y las limitaciones propias de su avanzada edad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n decide sobre los designios de la humanidad sino el Supremo y Soberano Creador que moldea los destinos con el cincel de la verdad, encuadrando un incomprensible devenir donde nadie sabe con certeza qu\u00e9 le conceder\u00e1 el ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p>Existe de todo un poco en el vi\u00f1edo de la creaci\u00f3n; personas que gastan sus fuerzas persiguiendo afanes y otras que encuentran plenitud en una existencia sencilla y equilibrada.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed viv\u00edan Consuelo y Olivita; amigas inseparables desde tiempos mozos. Durante d\u00e9cadas acompa\u00f1aron a familiares, vecinos y conocidos en momentos de necesidad, permaneciendo junto a quienes sufr\u00edan, ofreciendo ayuda cuando era requerida y procurando aliviar cargas ajenas antes que las propias.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed estaban hasta el final, compartiendo una misma morada con el fin de hacerse compa\u00f1\u00eda y patentizar cu\u00e1l de las dos partir\u00eda primero de este mundo. Pasaban los d\u00edas incesantes con las pupilas vac\u00edas y turbadas por los a\u00f1os, pero profundamente conformes con el camino recorrido. A pesar de las limitaciones propias de la edad, conservaban una tranquilidad dif\u00edcil de explicar y una gratitud sincera por la vida que les hab\u00eda sido concedida; en verdad se sent\u00edan plenas y realizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que un d\u00eda, entrada la noche, Consuelo sinti\u00f3 un fr\u00edo que le recorr\u00eda la espalda y que poco a poco le invad\u00eda todo el cuerpo, acompa\u00f1ado de un ligero desvanecimiento. Pens\u00f3 entonces:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Creo que ya lleg\u00f3 mi hora postrera&#8230; No voy a molestar a Olivita; al fin y al cabo es mejor que se d\u00e9 cuenta ma\u00f1ana. Voy a fingir dormir y esperar a que esta tribulaci\u00f3n termine pronto, de forma callada y discreta&#8230; As\u00ed ma\u00f1ana Olivita me ayudar\u00e1 a recibir la Santa Unci\u00f3n como despedida, sin tener que enfrentar llantos ni sufrimientos a medianoche; \u00bfpara qu\u00e9 voy a adelantarle esa angustia?<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se perdi\u00f3 entre pensamientos, sin fuerzas, hasta quedarse profundamente dormida&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Al cantar de los gallos lleg\u00f3 el nuevo d\u00eda. La luz comenz\u00f3 a filtrarse por la ventana y los primeros rayos del sol se dejaron sentir sobre el aposento. As\u00ed lo percibi\u00f3 Consuelo al abrir los ojos, todav\u00eda aturdida al descubrir que segu\u00eda con vida y que aquel episodio nocturno no hab\u00eda sido m\u00e1s que una falsa alarma, producto del fr\u00edo desolador que la hab\u00eda sobresaltado durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de elevar una larga plegaria en agradecimiento al Creador, se incorpor\u00f3 poco a poco y se dirigi\u00f3 a la cocina para preparar el desayuno ligero que sol\u00eda compartir con Olivita. M\u00e1s tarde se acomodar\u00edan en las poltronas del patio interior para tomar un poco de aire fresco y continuar con aquella rutina que, con el paso de los a\u00f1os, se hab\u00eda convertido en parte necesaria de su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algo le result\u00f3 extra\u00f1o. El tiempo avanzaba lentamente y Olivita a\u00fan no daba se\u00f1ales de haberse levantado.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas termin\u00f3 de preparar el t\u00e9, afligida por una extra\u00f1a sensaci\u00f3n y un fatal presentimiento, se apresur\u00f3 hacia la habitaci\u00f3n para despertar a Olivita. Sobrecogida, mientras la incertidumbre secuestraba sus pensamientos, la llam\u00f3 repetidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando al fin le tom\u00f3 la mano, la encontr\u00f3 pesada e inerte. \u00bfQu\u00e9 era aquello que estaba sujetando, l\u00e1nguido y fr\u00edo?&#8230; Aquella sensaci\u00f3n helada le record\u00f3 el escalofr\u00edo que la hab\u00eda sobresaltado durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo se le vino encima, el silencio de la habitaci\u00f3n se volvi\u00f3 ensordecedor y pose\u00edda de un estupor, Consuelo comenz\u00f3 a suplicar por ayuda y sinti\u00f3 su vida desvanecerse en un agujero que la arrastraba hacia las profundidades; cuanto m\u00e1s descend\u00eda, m\u00e1s angosto y oscuro se iba tornando todo a su alrededor&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Horas m\u00e1s tarde despert\u00f3 en un aposento diferente al que compart\u00eda con Olivita. No hab\u00eda ventanas; estaba completamente cerrado. Una mujer entr\u00f3 por la puerta y acerc\u00e1ndose con amabilidad, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No se preocupe, aqu\u00ed va a estar bien \u2014dijo la dama voluntaria con una sonrisa serena.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos de Consuelo se humedecieron. \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Olivita? \u2014pregunt\u00f3 con voz temblorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u2014\u00bfOlivita? Ah, \u00bfse refiere a la se\u00f1ora que compart\u00eda el aposento con usted? No se preocupe, ya se encargaron de todo. Ella ya descansa en la paz eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Una profunda tristeza desdibuj\u00f3 el rostro de Consuelo. Pens\u00f3 que ni siquiera hab\u00eda tenido la fuerza necesaria para despedirse de su entra\u00f1able compa\u00f1era de tantos a\u00f1os y exclam\u00f3 en su coraz\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1or, que se haga Tu Santa Voluntad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego se dirigi\u00f3 hacia la puerta con paso indeciso y lento. Al salir de la habitaci\u00f3n encontr\u00f3 muchos rostros surcados por los a\u00f1os y miradas pausadas inmersas en un silencio supremo. Entonces otra anciana residente se acerc\u00f3 y le tom\u00f3 la mano para integrarla a aquel nuevo grupo, trayendo de inmediato a su memoria el recuerdo de Olivita,<\/p>\n\n\n\n<p>Absorta y profundamente conmovida, todav\u00eda una l\u00e1grima le recorr\u00eda la mejilla. Se sent\u00f3 en un taburete junto a la ventana, como quien hace fila junto a sus compa\u00f1eros para esperar el pr\u00f3ximo autob\u00fas, aunque esta vez sin ninguna prisa por llegar al destino.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente sali\u00f3 la dama voluntaria del cuarto y le dijo en voz alta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hermana Consuelo, ya puede pasar al ba\u00f1o; le ayudar\u00e9 a quitarse su h\u00e1bito de monja.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por primera vez, desde que amaneci\u00f3 aquel d\u00eda, Consuelo sinti\u00f3 la inmensidad de la ausencia&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Reflexi\u00f3n de la autora<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Llegar a una edad longeva permite acumular experiencias, compartir con los seres queridos y contemplar el fruto de los a\u00f1os vividos. Este relato invita a valorar y respetar a los adultos mayores, cuya sabidur\u00eda enriquece a la sociedad, y nos recuerda que cada ser humano, sin distinci\u00f3n de edad, posee una dignidad invaluable y merece vivir rodeado de amor, respeto y consideraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con los rostros semejantes a las hojas de un magazine franc\u00e9s, deste\u00f1idas por el paso del tiempo cuando el color adquiere una palidez suave y \u00e1urea; as\u00ed luc\u00edan las caras de aquellas dulces ancianas, con sus lindos cabellos blanquecinos ce\u00f1idos en una trenza impecablemente elaborada.<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":599,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[17,26,40],"class_list":["post-595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-huellas-talentosas","tag-cuento","tag-escritora-costarricense","tag-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=595"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/595\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}