{"id":257,"date":"2026-02-02T14:04:31","date_gmt":"2026-02-02T20:04:31","guid":{"rendered":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=257"},"modified":"2026-02-02T14:04:31","modified_gmt":"2026-02-02T20:04:31","slug":"un-nacimiento-enmantillado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=257","title":{"rendered":"Un nacimiento enmantillado"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Autora:<\/strong>&nbsp; Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos antiguos, cuando el nacimiento depend\u00eda del conocimiento y el talento de la partera, la vida pend\u00eda de un hilo fr\u00e1gil, sostenida m\u00e1s por la fe y la esperanza. De eso trata la historia a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las contracciones iniciaron a eso de las cinco de la tarde. Cada dolor se volv\u00eda m\u00e1s intenso, mientras la partera limpiaba el sudor de la frente de Altagracia y el sangrado aumentaba de manera preocupante.\u00a0 La lluvia hac\u00eda un golpeteo hueco y constante sobre la teja de arcilla.<\/p>\n\n\n\n<p>La matrona, visiblemente alterada, llam\u00f3 a Nicomedes y le susurr\u00f3 con la voz quebrada: &nbsp;<em>No escatime en tiempo, vaya y ru\u00e9guele a Dios. No lo voy a enga\u00f1ar, temo por la vida de su mujer y de la criatura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nicomedes, frunciendo el ce\u00f1o y con una mueca de desesperaci\u00f3n, apret\u00f3 la mano de la partera, suplic\u00e1ndole que hiciera todo lo posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin decir m\u00e1s, la mujer cerr\u00f3 la puerta y regres\u00f3 junto a la parturienta. Ayud\u00f3 a Altagracia a recostarse en el camastro y, al palpar de nuevo, sinti\u00f3 la cabeza del ni\u00f1o.&nbsp; Con el rostro desencajado Altagracia pronunci\u00f3 el nombre de Nicomedes y exhal\u00f3 un suspiro largo, casi como un quejido de desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy cerca de la habitaci\u00f3n, en el pasillo, Nicomedes se arrodill\u00f3 en el piso de madera, junto a un altar que su mujer hab\u00eda colocado d\u00edas atr\u00e1s, con un hermoso ramo de geranios rojos. Temblaba de sufrimiento entre sollozos, suplic\u00e1ndole a Dios misericordia.&nbsp; All\u00ed permaneci\u00f3 en oraci\u00f3n por varios minutos, mientras ve\u00eda c\u00f3mo entraban y sal\u00edan, llevando palanganas con agua tibia y mantas.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, en la penumbra del pasillo, comenz\u00f3 a ver destellos luminosos que giraban a su alrededor, como peque\u00f1as luces de bengala: diminutas chispas suspendidas en el aire. At\u00f3nito, no supo explicarse qu\u00e9 eran aquellas misteriosas luminarias.<\/p>\n\n\n\n<p>El cansancio y el humo de la vela de cebo terminaron por vencerlo. Sentado en el suelo, recostado a la pared, se desvaneci\u00f3 entre el sue\u00f1o y la preocupaci\u00f3n. Aquel d\u00eda hab\u00eda trabajado desde muy temprano en la finca y qued\u00f3 profundamente dormido, con la cabeza apoyada en la esquina de la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>So\u00f1\u00f3 que caminaba por una senda oscura, subiendo hacia la monta\u00f1a. Al final, ve\u00eda una luz cada vez m\u00e1s intensa. Conforme se acercaba, una calidez y una calma lo envolv\u00edan, como si una gran fortaleza naciera en su interior. Cuando ya no pudo avanzar m\u00e1s, cay\u00f3 de rodillas y sinti\u00f3 una paz profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, unos movimientos lo sacudieron. Al abrir los ojos ten\u00eda enfrente a Tomasa.&nbsp; Ella lo abraz\u00f3 con cari\u00f1o y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Venga, don Nico, vamos para que se tome un tecito de azahares con leche; eso calma los nervios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo llev\u00f3 a la cocina y se sentaron frente al fog\u00f3n.&nbsp; &nbsp;Mientras le acercaba la taza, a\u00f1adi\u00f3 con voz segura:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Altagracia es una mujer valiente. \u00c1nimo don Nico<\/em>, susurr\u00f3 como si se tratara de un ni\u00f1o:&nbsp;&nbsp; <em>Todo es cuesti\u00f3n de fe; acu\u00e9rdese de la historia de san Ram\u00f3n Nonato. Dicen que lo sacaron del vientre de su madrecita cuando ella ya hab\u00eda muerto durante el parto.&nbsp; Ahora solo queda esperar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s calmado, Nicomedes se qued\u00f3 junto a la lumbre aferrado a la espera.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, el llanto de un beb\u00e9 rompi\u00f3 el silencio de la madrugada. Tomasa y Nicomedes se miraron y corrieron al cuarto. La matrona Samira sali\u00f3 con el ni\u00f1o en brazos y exclam\u00f3 con voz firme: <em>\u00a1Es un var\u00f3n grande y saludable!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luego a\u00f1adi\u00f3: <em>Don Nico, su hijo vino al mundo enmantillado&#8230; Naci\u00f3 envuelto en la bolsa amni\u00f3tica, tal como estaba en el vientre materno. &nbsp;En todos mis a\u00f1os de partera, nunca me hab\u00eda tocado atender un parto de esta naturaleza; pues ocurre en muy raras ocasiones. &nbsp;Esto es lo que nuestros abuelos llamaban un parto velado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es un gran augurio de buena suerte y bendici\u00f3n.&nbsp; Este ni\u00f1o probablemente trae una misi\u00f3n muy especial para cumplir en esta vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda unos minutos, en el cuarto, al ver al reci\u00e9n nacido rodeado por la membrana transparente, Samira record\u00f3 a su madre, quien tambi\u00e9n hab\u00eda sido una de las mejores parteras de su tiempo.&nbsp; Ella le hablaba de los partos con zurr\u00f3n como verdaderos portentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con sumo cuidado, retir\u00f3 la membrana; luego la envolvi\u00f3 en una manta limpia y se la entreg\u00f3 a Nicomedes, explic\u00e1ndole que deb\u00eda guardarla como s\u00edmbolo de protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con l\u00e1grimas en los ojos, Nicomedes recibi\u00f3 a su hijo y lo estrech\u00f3 contra su pecho. Tomasa se acerc\u00f3 y, despu\u00e9s de observar al ni\u00f1o con detenimiento, coment\u00f3 que se parec\u00eda mucho a Altagracia, aunque los ojos eran iguales a los de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, con gesto respetuoso, tom\u00f3 el mantillo de la mano de Nicomedes y, con unos cogollos de ruda, le roci\u00f3 unas gotas de agua tibia del perol que hab\u00eda quedado en el fog\u00f3n; despu\u00e9s lo envolvi\u00f3 entre mantas para secarlo y lo guard\u00f3 en un lienzo blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Samira indic\u00f3, con una sonrisa serena: &nbsp;<em>Don Nico, no s\u00e9 a qu\u00e9 Santo le rez\u00f3 usted, pero Altagracia se recuper\u00f3 de una forma que nunca hab\u00eda visto. &nbsp;La hemorragia se detuvo y el ni\u00f1o sali\u00f3 sin dificultad, envuelto en ese hermoso manto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Llev\u00f3 al beb\u00e9 hasta el camastro y lo coloc\u00f3 junto a su madre, que yac\u00eda p\u00e1lida y exhausta.&nbsp; Ella sonri\u00f3 al ver a Nicomedes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora debe guardar reposo<\/em>, indic\u00f3 Samira: <em>buena comida, bastante agua y descanso. Que le d\u00e9 pecho al ni\u00f1o; el calostro es importante para ambos. Aunque sea a ratos, con calma y paciencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nicomedes se recost\u00f3 en la poltrona, contemplando a su amada esposa y a su hijo. Ya era de madrugada. &nbsp;Extenuados, dejaron que la noche se fuera disipando.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Altagracia le cont\u00f3 a Nicomedes que hab\u00eda visto una extra\u00f1a luz atravesar la puerta y que, desde ese momento, una fuerza inesperada la sostuvo hasta el final del parto. Nicomedes no dud\u00f3 ni un instante. &nbsp;<em>Fue un milagro de Dios<\/em>, dijo, con los ojos nublados de felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomasa toc\u00f3 a la puerta con un cofre de madera en sus manos y le consult\u00f3 a Altagracia d\u00f3nde quer\u00eda que colocara el mantillo, ella le indic\u00f3 que debajo del mois\u00e9s.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante, entr\u00f3 por la ventana un viento suave que acarici\u00f3 el rostro del reci\u00e9n nacido y que parec\u00eda traer la tranquilidad despu\u00e9s de tanta agitaci\u00f3n y sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-259\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n de la autora:&nbsp; <\/strong>Recuerdo que de ni\u00f1a,&nbsp; mi madre me coment\u00f3 acerca del nacimiento \u201cenmantillado\u201d.&nbsp; A\u00f1os despu\u00e9s confirm\u00e9 que este fen\u00f3meno realmente existe; lo que m\u00e1s me sorprendi\u00f3 fue descubrir que ella ya lo sab\u00eda, sin haberlo le\u00eddo o investigado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora:&nbsp; Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte En tiempos antiguos, cuando el nacimiento depend\u00eda del conocimiento y el talento de la partera, la vida pend\u00eda de un hilo fr\u00e1gil, sostenida m\u00e1s por la fe y la esperanza. De eso trata la historia a continuaci\u00f3n. Las contracciones iniciaron a eso de las cinco de la tarde. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}