{"id":248,"date":"2026-02-02T11:26:27","date_gmt":"2026-02-02T17:26:27","guid":{"rendered":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=248"},"modified":"2026-02-02T11:26:27","modified_gmt":"2026-02-02T17:26:27","slug":"juliana-candil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=248","title":{"rendered":"Juliana Candil"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Autora:<\/strong>&nbsp; Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte<\/p>\n\n\n\n<p>Belisario tom\u00f3 la cruceta y empez\u00f3 a repartir cinchazos en el aire, pues no hab\u00eda nada delante de \u00e9l \u00a0m\u00e1s que la oscuridad de la noche; la supuesta aparici\u00f3n era una hermosa mujer montada en un caballo negro azabache y lustroso.\u00a0\u00a0 La mujer soltaba unas risotadas de espanto, seg\u00fan exclamaba el hombre, en medio del terreno encharralado, a la entrada de su casa, cuando ya ni siquiera pod\u00eda sostenerse debido a la embriaguez que se cargaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<em>\u00a1Juliana Candil!,<\/em><\/strong> gritaba Belisario una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde adentro se escuchaba a su mujer, Teresa, en medio de la congoja, rezando en voz alta y temblorosa, al escuchar aquel esc\u00e1ndalo estruendoso:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSe\u00f1or San Silvestre del Monte Mayor, resguarda mi casa de todo alrededor, de brujas hechiceras, de brujas en cabresto y de un hombre traidor.&nbsp; Ya toca la endona, la misa rezada, Jesucristo la reza, los \u00e1ngeles la adoran, dichosa el alma que se acuesta a esta hora.&nbsp; Si me acuesto, Jesucristo me reza, si me muero Jesucristo me vela, en la casa bendita de Jerusal\u00e9n, donde velaron las doce mil candelas del Se\u00f1or Jesucristo. \u00a1Am\u00e9n!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana Candil viv\u00eda en el Barrio de Quebrada Seca.&nbsp; A la entrada de su casa de madera, colgaba un sapo disecado, de mal aspecto, sujeto a una cuerda transparente, con la intenci\u00f3n de espantar a los curiosos, pues en el barrio se corr\u00eda el rumor de que la pobre mujer era bruja.&nbsp; El aire estaba impregnado de sahumerios: s\u00e1ndalo, palo dulce y salvia virgen, &nbsp;acentuando el halo de misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una mujer de buen ver, dif\u00edcil de pasar inadvertida; llevaba el pelo negro rizado, ten\u00eda tez blanca y siempre ol\u00eda a agua florida.&nbsp;&nbsp; Por lo general vest\u00eda de negro o gris, de manera recatada, en se\u00f1al de respeto por su difunto esposo.<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa le gritaba desde adentro a &nbsp;Belisario, mientras quitaba una cafetera tiznada del anafre:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Belisario, nada de eso existe: ni los aparecidos, ni los entierros, ni las brujas! Pas\u00e1 para adentro, que ya es muy tarde. &nbsp;Agarr\u00e1 juicio, por favor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 ideas tan descarriadas, mujer!, \u00a1yo s\u00e9 lo que digo!<\/em> refunfu\u00f1aba Belisario entre dientes, con una borrachera de semanas encima, oliendo a puro chinchib\u00ed y hasta viendo espectros en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Belisario, ten\u00e9 cuidado con esa mujer, porque pesca la mirada de los hombres con puras ma\u00f1as y encantos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 me est\u00e1s hablando mujer! Me voy a acostar para bajar esta tranca que me traigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Teresa lo miraba de reojo, con tristeza, pues no hab\u00eda comida, solo tortilla tiesa del fog\u00f3n de anafre para acompa\u00f1ar con caf\u00e9 tibio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u00fanico que recordaba Belisario era ver a Juliana, muy hermosa, atravesando la esquina, en silencio y sin cruzarle una sola mirada.&nbsp;Para ella, \u00e9l no era m\u00e1s que un hombre atrevido convencido de que ella era una bruja temible.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No me molest\u00e9s Teresa, que estoy cansado<\/em> y preocupado, con<em> la huerta de don Manuel voy atrasado y ya ve c\u00f3mo me tiene, que la quiere lista para el d\u00eda de San Isidro.<\/em> <em>Me met\u00ed primero con las piletas de do\u00f1a Filomena, pero todav\u00eda no me ha pagado; dice que hasta que vuelva don Anselmo de San Carlos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo dijo entre sollozos, como excusa por la borrachera para tranquilizar a su mujer. Se quit\u00f3 las botas, cay\u00f3 redondo en el camastro sumido en un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed qued\u00f3 Belisario, roncando como toro, so\u00f1ando que Juliana lo miraba con ternura.&nbsp; Con resignaci\u00f3n, Teresa lo cubr\u00eda con una manta ajada mientras pensaba: &nbsp;<em>En Quebrada Seca no hay brujas; las inventan las lenguas de estos hombres que por culpa del guaro de ca\u00f1a, terminan viendo visiones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Era la belleza de Juliana&nbsp;la que ten\u00eda a m\u00e1s de uno dando vueltas por su casa, y la supuesta brujer\u00eda no estaba en ella, &nbsp;sino en los chismes del caser\u00edo y en las desdichas que deja el licor.&nbsp; Al amanecer,&nbsp; de nuevo &nbsp;Teresa le serv\u00eda tortillas secas y caf\u00e9 entibiado, cansada pero aferrada a la idea de que las penurias no ser\u00edan para siempre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/1.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-251\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n de la autora:&nbsp; <\/strong>Este relato de Juliana Candil evoca tiempos en los que el misticismo, la imaginaci\u00f3n y las creencias populares animaban las reuniones familiares y cautivaban a ni\u00f1os y a j\u00f3venes.&nbsp; Por lo general, encerraban una ense\u00f1anza o advertencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora:&nbsp; Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte Belisario tom\u00f3 la cruceta y empez\u00f3 a repartir cinchazos en el aire, pues no hab\u00eda nada delante de \u00e9l \u00a0m\u00e1s que la oscuridad de la noche; la supuesta aparici\u00f3n era una hermosa mujer montada en un caballo negro azabache y lustroso.\u00a0\u00a0 La mujer soltaba unas risotadas de espanto, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-248","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/248\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}