{"id":239,"date":"2026-01-13T11:23:09","date_gmt":"2026-01-13T17:23:09","guid":{"rendered":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=239"},"modified":"2026-01-13T11:23:09","modified_gmt":"2026-01-13T17:23:09","slug":"el-esqueleto-y-la-botija","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/?p=239","title":{"rendered":"El Esqueleto y la Botija"},"content":{"rendered":"\n<p>En el a\u00f1o de 1925, en una finca de la Garita de Alajuela, por las noches se escuchaban ruidos de personas corriendo sobre hojas y ramas secas, acompa\u00f1ados de llantos y alaridos que se mezclaban con el viento. Entre los vecinos se contaba la historia de una botija flotante que emerg\u00eda del piso de tierra y, al poco rato, se esfumaba, escondi\u00e9ndose ante la mirada de quienes paseaban o visitaban la hermosa finca. La aparici\u00f3n ocurr\u00eda en la vieja casa de bajareque, forrada con paredes de adobe, que a\u00fan se manten\u00eda en pie dentro de aquella extensi\u00f3n, donde tiempo atr\u00e1s hab\u00edan encontrado sin vida al antiguo due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan los vecinos que Domingo C\u00e9spedes viv\u00eda en la finca y que, a medianoche, era atormentado por ruidos y quejidos de alguien que lloraba. Domingo pensaba que seguro era el muerto que andaba en penas. Corina, la muchacha de servicio, ya le hab\u00eda comentado sobre la presencia de la botija y le cont\u00f3 que hab\u00eda intentado agarrarla varias veces. La gente dec\u00eda que la botija hac\u00eda un ruido como si rodara, raspando el barro sobre la superficie del suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto d\u00eda, en tiempo de zafra, Domingo sali\u00f3 a cortar ca\u00f1a de az\u00facar cuando escuch\u00f3 los llantos de alguien que se acercaba cada vez m\u00e1s al ca\u00f1averal. Empapado en un sudor copioso y preso del miedo, sali\u00f3 con el pu\u00f1o de ca\u00f1as sobre el hombro, corriendo a toda prisa hacia el trapiche que ten\u00eda en el patio de la casucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los d\u00edas, y despu\u00e9s de varias apariciones de la botija rodando de forma estrepitosa por el suelo, Domingo decidi\u00f3 despedir temprano a Corina de sus labores, pues no quer\u00eda testigos. Cuando empezaba a oscurecer, tom\u00f3 una pala y comenz\u00f3 a cavar en el piso de tierra, justo en el lugar donde hab\u00eda visto esfumarse la botija en repetidas ocasiones. Cav\u00f3 y cav\u00f3, hasta que por fin, al llegar a lo profundo, encontr\u00f3 la botija: estaba repleta de joyas de oro y plata, billetes y monedas antiguas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Para su sorpresa, de la tumba cavada se irgui\u00f3 un esqueleto que halaba la botija para que no se la llevara. En ese instante, de forma t\u00e9trica, el esqueleto exclam\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No he podido descansar en paz, porque esta plata les pertenece a mis hijos y a nadie m\u00e1s. \u00a1Detente, Domingo C\u00e9spedes!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como Domingo sostuvo una dura lucha con el esqueleto. Entre las sombras se escuchaba c\u00f3mo iba forcejeando con los huesos quebradizos del espectro fantasmal; la calavera rechinaba y desprend\u00eda una fuerza siniestra. Pero Domingo era un hombre fornido, y, tras una intensa lucha, logr\u00f3 escapar con la botija.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo lejos solo se o\u00eda una voz que gritaba <em>\u00a1No te la lleves\u2026! \u00a1No te la lleves\u2026!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entre dudas y miedos, perseguido por aquella voz de ultratumba, Domingo corr\u00eda sin volver la vista atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan los vecinos que Domingo C\u00e9spedes se hizo millonario, pero su mano izquierda se le sec\u00f3, como si arrastrara la culpa de la botija que un d\u00eda carg\u00f3. Despu\u00e9s de aquel encuentro espectral, pasaron los meses y nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a saber de \u00e9l en el pueblo de la Garita. La finca se perdi\u00f3 y pas\u00f3 a manos del gobierno, pues nadie la reclam\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda dicen los lugare\u00f1os que la finca est\u00e1 encantada y que, en las noches, se escuchan los alaridos de un alma que no encuentra paz ni descanso. Es el alma de Baudilio Colmenares, el antiguo due\u00f1o de la finca.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan que su esposa lo abandon\u00f3 hace muchos a\u00f1os y se llev\u00f3 a sus hijos, lo que m\u00e1s apreciaba Baudilio en este mundo. Nunca volvi\u00f3 a saber de ellos: fue como si la tierra misma se los hubiera tragado.<\/p>\n\n\n\n<p>Baudilio era uno de los terratenientes m\u00e1s acaudalados del lugar, y hab\u00eda guardado todo su dinero en una botija, enterr\u00e1ndola en el suelo para sus hijos. Muri\u00f3 solo y triste, recordando a Rosita y a Aurelio, sus dos hijos, el m\u00e1s preciado tesoro de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero aquel tesoro&nbsp; guardado con tanta ilusi\u00f3n y af\u00e1n fue arrebatado por Domingo, pues los hijos nunca regresaron. Un familiar de Baudilio vendi\u00f3 la propiedad a un precio muy bajo. As\u00ed fue como la finca pas\u00f3 a manos de Domingo, quien, tras encontrar la botija, tambi\u00e9n se march\u00f3 lejos,&nbsp; sin dejar rastro alguno.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los vecinos del lugar aseguran que, en las noches, a\u00fan se ven luces destellantes sobre el terreno, y se escuchan alaridos de confusi\u00f3n y pena&#8230; el lamento de un alma que todav\u00eda no encuentra paz para sus restos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autora:<\/strong>&nbsp; Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte<\/p>\n\n\n\n<p><strong>G\u00e9nero:<\/strong> Relato corto \/ narrativa costumbrista<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n de la autora:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta leyenda me la cont\u00f3 mi madre hace muchos a\u00f1os, en una versi\u00f3n m\u00e1s breve, y quise honrar su memoria ampli\u00e1ndola, contextualiz\u00e1ndola y d\u00e1ndole m\u00e1s detalle. Ella sol\u00eda compartir conmigo muchas historias de su ni\u00f1ez, llenas de costumbres y creencias heredadas de nuestros abuelos.<\/p>\n\n\n\n<p>En su infancia exist\u00eda mucho misticismo y numerosas creencias acerca de los muertos y la vida en el m\u00e1s all\u00e1, de apariciones espectrales y de miedos infundados para que los hijos no llegaran tarde ni anduvieran callejeando durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/uncafeconarje.utn.ac.cr\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/2.png?w=766\" alt=\"\" class=\"wp-image-245\" style=\"aspect-ratio:0.7714123652864435;width:302px;height:auto\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Biograf\u00eda:<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Chac\u00f3n Eduarte es escritora de relatos cortos y autora de art\u00edculos de cr\u00edtica social. Investigadora en genealog\u00eda e historia. Es m\u00e1ster en Administraci\u00f3n con \u00e9nfasis en Alta Gerencia y cuenta con amplia formaci\u00f3n en administraci\u00f3n, recursos humanos y gesti\u00f3n de proyectos. Trabaj\u00f3 m\u00e1s de veinte a\u00f1os para el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), as\u00ed como en el Banco Popular y FUNDES Costa Rica. Actualmente cursa el Profesorado T\u00e9cnico en la Universidad T\u00e9cnica Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ORCID: 0009-0005-6079-4214<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o de 1925, en una finca de la Garita de Alajuela, por las noches se escuchaban ruidos de personas corriendo sobre hojas y ramas secas, acompa\u00f1ados de llantos y alaridos que se mezclaban con el viento. 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